Cómo elegir una empresa autorizada para retirar amianto

Retirar una cubierta de fibrocemento, una bajante, un depósito o cualquier otro material que pueda contener amianto no es un trabajo convencional de demolición. La manipulación incorrecta puede liberar fibras microscópicas al ambiente y exponer a trabajadores, ocupantes del inmueble y personas próximas.

Por esta razón, la elección de la empresa no debería basarse únicamente en el precio o en la rapidez ofrecida. Antes de contratar, es necesario comprobar su inscripción en el registro correspondiente, el procedimiento previsto, la preparación de los trabajadores y la gestión que realizará de los residuos.

Una empresa profesional debe ser capaz de explicar con claridad cada etapa, desde la inspección inicial hasta la entrega de los justificantes de tratamiento del material retirado.

Comprobar la inscripción en el RERA

El primer requisito que debe verificarse es la inscripción de la empresa en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto, conocido como RERA.

Este registro reúne a las empresas que realizan actividades en las que sus trabajadores pueden estar expuestos al amianto. La inscripción se realiza en la comunidad autónoma donde la empresa tiene sus instalaciones principales, pero permite presentar planes de trabajo en todo el territorio nacional.

No basta con que el contratista afirme que está autorizado. El cliente puede solicitar:

  • La razón social con la que figura inscrito.
  • El número de inscripción en el RERA.
  • La comunidad autónoma en la que se encuentra registrado.
  • Una acreditación o consulta actualizada de su inscripción.

En algunos casos, el nombre comercial de la empresa no coincide exactamente con la razón social incluida en el registro. Esta diferencia no tiene por qué indicar un problema, pero ambas identidades deben poder relacionarse claramente mediante sus datos fiscales y de contacto.

🔎 La inscripción en el RERA es una comprobación imprescindible, pero no sustituye la revisión del resto del procedimiento. También debe existir un plan de trabajo adecuado y una organización preventiva capaz de ejecutarlo.

El plan de trabajo no es un trámite opcional

Antes de comenzar una intervención con riesgo de exposición al amianto, la empresa debe elaborar el correspondiente plan de trabajo y someterlo a la autoridad laboral competente.

Este documento describe cómo se realizará la actuación y qué medidas se aplicarán para reducir la liberación de fibras. Debe ajustarse a las características reales del emplazamiento, los materiales existentes y el método de retirada.

Entre otros aspectos, el plan contempla:

  • El lugar y la duración prevista de los trabajos.
  • El tipo y la cantidad aproximada de material.
  • El método de desmontaje.
  • Las medidas para limitar la dispersión de fibras.
  • Los equipos de protección de los trabajadores.
  • Los procedimientos de limpieza y descontaminación.
  • La forma de acondicionar y transportar los residuos.
  • Los recursos preventivos y controles necesarios.

El cliente puede pedir que la empresa le explique qué tipo de plan utilizará y en qué estado se encuentra su tramitación. Una respuesta imprecisa, como afirmar que “no hace falta ningún permiso” sin haber estudiado el trabajo, debería generar dudas.

La visita previa es una señal de profesionalidad

Resulta difícil valorar correctamente una retirada de amianto únicamente mediante una fotografía. Las dimensiones son importantes, pero no son el único factor que determina el procedimiento, los medios necesarios o el coste.

Una visita técnica permite revisar el estado del material, la altura, la pendiente, los accesos y la proximidad de otras edificaciones. También ayuda a detectar instalaciones eléctricas, lucernarios frágiles, obstáculos o zonas que requieren medidas de protección adicionales.

En el caso de una cubierta industrial, por ejemplo, deben considerarse dos riesgos diferentes: la posible exposición al amianto y la caída desde altura. La empresa tendrá que estudiar los medios de acceso, las protecciones colectivas, los sistemas anticaídas y la forma de bajar las placas sin romperlas.

🏭 Un presupuesto serio debería reflejar estas condiciones. Si la oferta se limita a indicar una cantidad por metro cuadrado sin especificar el alcance, puede ser difícil saber qué trabajos y documentos están incluidos.

La retirada debe minimizar la rotura del material

Cuando los materiales con amianto se encuentran en buen estado, el objetivo habitual es desmontarlos con la menor fragmentación posible. Romper, cortar, lijar o manipular agresivamente las piezas puede aumentar la liberación de fibras.

En una cubierta de fibrocemento, un procedimiento profesional suele contemplar la retirada cuidadosa de las fijaciones, el descenso controlado de las placas y su acondicionamiento para el transporte. La empresa debe utilizar los métodos y equipos previstos en el plan aprobado.

También debe controlar el acceso al área de trabajo. La zona no puede permanecer abierta a trabajadores ajenos, vecinos o usuarios del edificio mientras se desarrolla la intervención.

Las medidas concretas dependerán del tipo de material y de su estado. No se actúa del mismo modo sobre placas de fibrocemento relativamente conservadas que sobre un aislamiento friable o deteriorado. Por eso es importante que la empresa evalúe cada situación antes de proponer una solución.

Formación, vigilancia de la salud y equipos de protección

Los trabajadores que intervienen en estas operaciones deben recibir formación específica sobre los riesgos del amianto, las técnicas de trabajo, el uso de los equipos de protección y los procedimientos de emergencia.

La empresa también tiene que organizar la vigilancia de la salud aplicable y proporcionar los equipos adecuados. Estos pueden incluir protección respiratoria, ropa de trabajo desechable y otros elementos definidos por la evaluación y el plan correspondiente.

Sin embargo, los equipos de protección individual no deberían presentarse como la única medida preventiva. La prioridad es evitar o reducir la liberación de fibras mediante una buena organización del trabajo y técnicas de desmontaje apropiadas.

Una empresa responsable puede explicar cómo se realizará la entrada y salida de la zona, qué ocurrirá con la ropa utilizada y cómo se evitará trasladar contaminación fuera del área de intervención.

Preguntar quién gestiona los residuos

El material retirado no puede depositarse en un contenedor convencional ni abandonarse en una parcela. Los residuos que contienen amianto deben acondicionarse, identificarse y gestionarse como residuos peligrosos a través de los cauces autorizados.

El presupuesto debería indicar quién se encargará de:

  • Embalar y etiquetar los residuos.
  • Retirarlos del lugar de trabajo.
  • Transportarlos de manera autorizada.
  • Entregarlos en una instalación de tratamiento o eliminación adecuada.
  • Facilitar la documentación que acredite su destino.

📄 Al terminar, el cliente debe conservar los justificantes correspondientes. Esta documentación permite acreditar que los materiales se han entregado a un gestor autorizado y no han terminado en un destino irregular.

Las ofertas anormalmente económicas pueden esconder la exclusión de esta gestión. Por eso conviene preguntar expresamente si el transporte, las tasas y la entrega en la instalación autorizada están incluidos.

Qué debe aparecer claramente en el presupuesto

Comparar varias ofertas requiere comprobar que todas contemplan el mismo alcance. Un importe más bajo no representa un ahorro real si después hay que añadir medios auxiliares, transporte, gestión de residuos o colocación de la nueva cubierta.

Un presupuesto bien definido debería aclarar:

  • Qué materiales se van a retirar.
  • La superficie o cantidad estimada.
  • Los medios de acceso y seguridad incluidos.
  • El desmontaje y descenso de las piezas.
  • El embalaje y etiquetado.
  • El transporte y la gestión final.
  • La limpieza de la zona.
  • La documentación que recibirá el cliente.
  • Los trabajos posteriores, si se ha contratado una nueva solución constructiva.

También conviene comprobar si el precio puede variar tras la medición definitiva y cómo se tratarán los materiales ocultos que no hayan podido identificarse durante la visita inicial.

Desconfiar de determinadas prácticas

Existen algunas señales que deberían hacer reconsiderar la contratación. La más evidente es que la empresa proponga retirar el material sin comprobar si contiene amianto o sin mencionar su inscripción en el RERA.

También conviene desconfiar cuando:

  • Se plantea romper las placas para facilitar su retirada.
  • No se explica dónde se depositarán los residuos.
  • El pago se solicita sin un presupuesto detallado.
  • No se contempla la protección frente a caídas.
  • Se ofrece comenzar inmediatamente sin hablar del plan de trabajo.
  • La empresa se niega a entregar justificantes.
  • Se aconseja ocultar o cubrir el material deteriorado sin evaluarlo.
  • No existe una identificación clara de la razón social responsable.

Una actuación informal puede parecer más barata, pero traslada al propietario riesgos sanitarios, ambientales y administrativos que pueden resultar muy superiores al ahorro inicial.

¿Es obligatorio retirar siempre el amianto?

La presencia de un material con amianto no significa automáticamente que deba desmontarse de inmediato. La decisión depende de su estado, su ubicación, el riesgo de deterioro y las intervenciones previstas en el edificio.

Lo que no debe hacerse es perforar, cortar o retirar el material sin una valoración previa. Si existen dudas sobre su composición, puede ser necesario identificarlo antes de iniciar reformas o trabajos de mantenimiento.

Cuando una cubierta presenta roturas, erosión, pérdida de consistencia o intervenciones sucesivas, la evaluación cobra especial importancia. También debe revisarse si se van a instalar paneles solares, equipos de climatización u otros elementos que puedan afectar al fibrocemento.

Coordinar la retirada con la nueva cubierta

En muchos edificios industriales y agrícolas, la retirada del fibrocemento forma parte de una renovación completa de la cubierta. En estos casos es recomendable coordinar ambas fases desde el principio.

Una buena planificación evita que el inmueble permanezca abierto más tiempo del necesario y permite preparar los materiales de sustitución antes de comenzar el desmontaje. También ayuda a revisar la estructura existente y determinar si necesita reparaciones o refuerzos.

La nueva solución debe definirse atendiendo al uso del edificio, el aislamiento necesario, la evacuación de agua, la ventilación y las cargas adicionales previstas. Aunque esta fase sea posterior, su planificación influye directamente en la organización de la retirada.

Documentación que conviene conservar

Una vez finalizado el trabajo, el propietario debería archivar el presupuesto aceptado, las facturas y los justificantes relacionados con la gestión del residuo.

También puede solicitar información sobre la ejecución realizada y conservar fotografías del proceso, especialmente cuando la actuación forma parte de una rehabilitación más amplia.

Esta documentación resulta útil para demostrar que la retirada se llevó a cabo mediante una empresa habilitada y que los residuos siguieron el circuito autorizado. Además, puede ser necesaria en futuras operaciones de venta, mantenimiento, reforma o justificación de ayudas.

Elegir con criterios verificables

La confianza es importante, pero en una retirada de amianto debe apoyarse en datos que puedan comprobarse. La inscripción en el RERA, el plan de trabajo, la preparación de los operarios, el procedimiento de desmontaje y la gestión documentada de los residuos son elementos esenciales.

Una empresa profesional no debería tener dificultades para explicar estos puntos. La claridad del presupuesto y la calidad de la información ofrecida antes de comenzar suelen anticipar cómo se desarrollará la intervención.

Industrias VECA, situada en Valdelacalzada, realiza trabajos de retirada de amianto en Badajoz y puede coordinar estas actuaciones con la instalación posterior de cubiertas o la ejecución de estructuras metálicas cuando el proyecto lo requiere.

Industrias VECA
Valdelacalzada, Badajoz
Teléfono: 924 44 72 63
Email: mjvelasco@industriasveca.net

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